Las encuestas y sondeos a través de la red

Desde hace ya casi medio siglo, la mayoría de las encuestas políticas se ha realizado tradicionalmente por teléfono, salvando la consideración de que se discriminaba la opinión de aquellos que no disponían de un teléfono en el domicilio.

Actualmente la realización de encuestas se planifica en gran medida a través de la red, ya sea por correo electrónico o invitando directamente al usuario a participar en la encuesta cuando visita una determinada página web. Aquí también existe el sesgo de quien no tiene acceso a Internet, pero es una fractura (la fractura digital) que se está cerrando a una velocidad considerable, y que se debe mucho más a un condicionante generacional que económico (y si no, fíjense en la proliferación de Cafés-Internet y locutorios de bajo coste con acceso a la red en todo el mundo).

El teléfono tardó 30 años en implantarse en los hogares de más de un 60% de la población; la radio tardó 10 años; la televisión redujo ese plazo a 5 años. Según datos del US Census Bureau

Internet tardó sólo 2 años en estar presente en el 60% de los hogares norteamericanos desde que se le dió un uso comercial. La progresión es todavía mayor si comparamos a qué velocidad la población adopta software y aplicaciones web que mejoran sus comunicaciones y sus posibilidades de sacar partido a la red.

Las encuestas telefónicas se realizan básicamente por dos razones: para reducir el coste que suponen las encuestas puerta a puerta, y para tener acceso a muestras mayores de población. Aún así, este formato choca con imponderables, como el de llamar a un domicilio en el que nadie contesta o de que la persona que se pone al teléfono rechaza contestar la encuesta por estar ocupada en ese momento.

Internet supera estos obstáculos: Se pueden planificar encuestas con muestras de población muy grandes sin aumentar los costes; si la persona que recibe una encuesta por correo electrónico está interesada en contestar, pero no tiene tiempo en ese momento, siempre la puede contestar más tarde; En el caso de encuestas sencillas, se pueden conocer los resultados al momento, lo que supone un incentivo para que los usuarios hagan el esfuerzo por contestarlas.  Ello permite a los consultores políticos tomar la temperatura de la opinión pública en un momento de la campaña muy concreto, y reaccionar de acuerdo con los resultados, etc…

Finalmente, destacar que los avances de la tecnología permiten mejorar día a día la fiabilidad de las encuestas y alejar la posibilidad de fraude.

El No sabe/No contesta pierde valor, ya que en una encuesta planteada por Internet, la persona entrevistada tiene más tiempo (e intimidad) para contestar, con lo que probablemente será más propenso a elegir una opción que al comodín del NS/NC.

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