Durante los últimos treinta años en EEUU se han hecho dos grandes reformas electorales:
- 1971 “Twenty-Sixth Amendment”: Sirvió para reducir la edad mínima legal para votar a los 18 años.
- 1993 “Motor Voter Law”: Simplificó el proceso para registrarse como votante (obligatorio).
Ninguna de las dos reformas tuvo un gran impacto en la participación electoral.
Según un listado elaborado por The Economist, de los 170 países con un sistema democrático que hay en el mundo, los EEUU ocupan el lugar Nº 139 en términos de participación electoral. La participación de los ciudadanos en las elecciones presidenciales se ha reducido cada año desde la década de los 60, y la abstención se sitúa especialmente en la franja de edad de 18 a 25 años. Esta tendencia empieza ahora a invertirse, y buena parte del cambio se atribuye a la incorporación de toda una nueva generación entre el cuerpo de votantes: Es la llamada “Generación del milenio”, los nacidos a partir de 1990, que ahora cumple 18 años. Son los que ya han crecido utilizando Internet para una multitud de tareas de su vida diaria, y que van a exigir cada día más la participación social y política a través de la red, con todo lo que ello comporta
- En 2012 la primera mitad de toda la generación del Milenio en EEUU podrán ya votar y ser electos.
- Nos encontramos ante una nueva generación y a su vez de una nueva tecnología (un nuevo MEDIO) de uso social que será ampliamente utilizada por esa generación
- Piensan y se comportan de una manera distinta: tienen un “cableado diferente”
- Acostumbrados a COMPARTIR (peer-to-peer)
- Primero compartieron la música NAPSTER
- Ahora lo comparten TODO (My Space, Facebook)
- Esta generación es la más diversa étnicamente hablando, la generación que está encontrando también una mayor igualdad de sexos en el trabajo
- Nunca antes ha habido una generación tan participativa (en todo). Tienen un fuerte sentido de la comunidad a la que pertenecen Tienden a compartir lo que piensan, lo que opinan, lo que hacen.y tienen una actitud proactiva en relación con lo que les interesa.
- Les parece que cualquier cosa que se haga on line tiene que ser gratuita por principio: de fácil acceso, colaborativa, flexible, abierta…
El sociólogo Robert Putnam, que ha estudiado a fondo el comportamiento de la sociedad norteamericana, asegura en su libro Bowling Alone que Internet está llevando a la participación cívica y al compromiso colectivo a un segmento de la población -los jóvenes- que tradicionalmente ha pasado de la política. Putnam dice que nunca antes la sociedad norteamericana ha sido tan participativa, y que lo único que falta son las herramientas, los conectores que permitan organizarse para obtener outputs políticos, resultados, de ese compromiso y esa participación. Eso lo escribía en el año 2000. Hoy las herramientas y las redes sociales ya están ahí, y están muy organizadas.
Las empresas intentan aglutinar la fuerza de esta generación abriendo sus procesos de innovación a los Prosumers: consumidores/usuarios avanzados de un producto o servicio que ayudan a la empresa a innovar o mejorar sus productos.
Después de varias décadas en las que la participación electoral iba bajando, en 2004 aumentó un 4% en relación al año 2000. Votó el 60,7% de los votantes, el porcentaje más alto desde 1968. Según estudios del Pew Research Center hechos en 2007, el interés en el debate político y la participación electoral está creciendo entre la gente más joven en los EEUU. En las elecciones presidenciales de 2004 la participación de electores de 18 a 24 años fue un 11% superior a las de 2000, y un 4% superior entre los votantes de más de 25 años. En las elecciones al Congreso de 2006, el voto de jóvenes de entre 18 a 24 años aumento un 24% en relación a 4 años antes. Se está viendo una tendencia, que aumentará a medida que un Nº mayor de personas de la generación del milenio vaya llegando a la edad de votar y de ser elegido.
También es cierto que, con la evolución de los medios de comunicación, cada vez hemos tenido acceso a más información política y sobre los políticos, pero ello no había aumentado nuestra capacidad como ciudadanos-electores de influir en la política. Internet ha cambiado el escenario y los actores en juego.
¿Acabará Internet con los intermediarios de la política, de la misma manera que ha acabado con los intermediarios en la venta de billetes de avión, de las gestiones en el Banco, o de la difusión de una noticia?
Si las empresas de muchísimos sectores distintos han demostrado que pueden ser más eficientes eliminando intermediarios, ahorrando tiempo y costes, y simplificando el proceso entre imputs y outputs, ¿Puede también Internet hacer más eficiente la acción política?
¿Para qué recurrir a los políticos como intermediarios cuando sabemos que están sujetos a intereses personales y de partido?
¿Por qué no ejercer directamente una acción de lobbing en defensa de un derecho ciudadano?
¿Puede Internet llegar a cambiar las reglas del juego de una manera tan drástica?
Son preguntas para algunos, especialmente para la clase política, de difícil encaje, aunque también lo eran para organizaciones tan jerarquizadas y tradicionales como por ejemplo la Banca.
Algo está cambiando cuando en el Personal Democracy Forum, uno de los foros más selectos de expertos sobre márketing político e Internet, ha puesto este año como título de su reunión anual Rebooting the system.
En la edición del año pasado una de las conclusiones es que realmente se está creando todo un sistema de fuentes de información y de confianza creada entorno a esas fuentes de información que ha desplazado a los medios, y que en un momento dado, puede desplazar a los propios estrategas de una campaña, como ya está pasando en las primarias que podemos seguir estos días.
Como cualquiera de estas industrias, la industria de la política (partidos, candidatos, campañas, instituciones) está obligada a buscar un nuevo modelo de negocio para rentabilizar sus acciones (en votos, en apoyo popular, en participación de los ciudadanos, en reconocimiento): la industria de la política debe buscar una nueva manera de comunicar su mensaje y de promocionar a sus mensajeros si quieren ganar elecciones en el siglo XXI.
En Internet, las inquietudes, los intereses, las aficiones… acaban convirtiéndose a través de un proceso cada vez más sencillo en comunidades virtuales que agregan esos intereses y, en muchas ocasiones, como agregadores de intereses “emocionales”, sujetos a la coyuntura, a un hecho puntual, y ya no a una ideología, o al sentido de pertenencia a un territorio, una clase social o a una identidad determinada.
Manuel Castells, ya adelantaba en su libro La Galaxia Internet, escrito en 2001:
“Nos encontramos ante un nuevo sistema de relaciones sociales centrado en el individuo, construido entorno a lo que se podría llamar “relaciones terciarias” o “comunidades personalizadas” que se mantienen mientras se mantiene la confluencia de intereses con esa comunidad. Se trata de redes de geometría variable y composición cambiante según la evolución de los intereses de los agentes sociales, y de la red en sí misma. Esto se ve favorecido por la crisis del patriarcado, la desintegración del núcleo familiar, y la crisis de legitimidad política.”
Internet se ha convertido en el apoyo material a este individualismo en red.
Castells ya advertía en 2001: “El ciberespacio se está convirtiendo en un terreno en disputa, porque es una herramienta privilegiada para actuar, informar, reclutar, organizar, dominar y contradominar. Ocúpense de Internet, o Internet se ocupará de Ustedes”!!
Tenemos muchos ejemplos recientes de campañas de presión de la opinión pública, pero quisiera destacar especialmente, por su precocidad en el tiempo (2001) , la Campaña en favor de la prohibición de las minas antipersonales, que concluyó en un tratado internacional y en el Premio Nobel de la Paz para sus impulsores. Fue una campaña 100% netroots, aunque en esa época todavía no se había acuñado el término de “Web 2.0″. Se originó con una cadena de correos electrónicos entre amigos, y años más tarde llegó a involucrar a los gobiernos de 122 países. y más de 1000 organizaciones no gubernamentales.
Otros ejemplos de organizaciones muy sencillas pero que han arrastrado a miles de personas a la participación cívica son Scorecard.org ,Grassroots.org, Moveon.org, …